Wednesday, August 17, 2005

¿HAN MUERTO LOS TEXTOS ESCOLARES?


Luis Bretel


Si alguien nos dijera que está pensando montar una industria de espuelas, herraduras o ruedas para carretas, trataríamos sin duda de desanimarlo. ¡A quién se le ocurre! Y no porque no haya quien pueda desear comprar tales objetos, sino porque tienen un mercado tan reducido, casi al nivel de objetos de colección, que no justifica el esfuerzo y la inversión de dinero que implicaría el producirlos y tratar de venderlos.

Esta misma reacción tuve cuando un amigo muy cercano quiso saber cuál era mi opinión respecto a la posibilidad de incursionar en el ámbito editorial para producir textos escolares. ¡Estás loco! - le dije - ¡El texto escolar ha muerto! Inmediatamente me mostró cifras de la cantidad de textos escolares que se habían vendido en el Perú en los últimos años y me respondió que el loco era yo.

Estoy seguro que algo semejante nos hubiera ocurrido si un amigo nuestro hubiera querido poner una herrería en la Lima Cuadrada de 1915 y que para justificar su inversión nos hubiera mostrado cifras del consumo de espuelas, herraduras y rudas de carreta en Lima, entre 1850 y 1910. Le habríamos dicho, lo mismo que yo a mi amigo, “no mires el pasado para hacer una inversión, intenta más bien mirar hacia el futuro”. Y obtendríamos la misma cara de asombro como respuesta, aunque la verdad es que mayor asombro puso cuando le mostré las siguientes páginas web y los vínculos que ellas contienen: http://www.educared.edu.pe/ , http://www.educared.net/asp/global/inicio.asp , http://www.educaguia.com , http://www.cnice.mecd.es/recursos/index.html.

Pude haberle mostrado cientos más, pero creo que ver esas tres páginas y “navegar” cinco minutos dentro de cada una fue suficiente para que finalmente asintiera: “Tienes razón, es verdad que el texto escolar ha muerto”. Y si los docentes no hacemos algo por acelerar la muerte de los textos escolares, ello querrá decir que estamos obligando a nuestros alumnos a montar a caballo cuando tienen miles de automóviles a su disposición.

La información organizada, seleccionada, dispuesta para cada edad, para cada área, atractiva, útil, bien estructurada, completa, actualizada, etc., ya no está más en los libros de texto, sino en Internet. Sólo basta un poco de paciencia, saber utilizar un buscador y, por supuesto, tener cerca una computadora conectada a Internet.

Este es el momento en que muchos escépticos dirían: “Eso en el Perú es imposible”. Pero, cifras al canto, es y será imposible mientras que quienes tomen decisiones educativas (grandes y pequeñas) sigan pensando en Serpost cuando alguien les dice “te envío un correo”, o que chat es un grupo musical o una nueva droga a la que los jóvenes se están volviendo adictos.

Aquí van algunas pequeñas, si en lugar de comprar textos escolares para uno de mis hijos el presente año, en su colegio nos hubieran propuesto entregar ese dinero para comprar computadoras, hubiera alcanzado para comprar una para cada cinco chicos, es decir entre 8 y 10 computadoras para cada aula. Si el Ministerio de Educación hubiera comprado computadoras en lugar de textos escolares el año pasado, con el mismo dinero hubiera podido comprar cerca de ventidos mil computadoras. Sólo con una cantidad semejante a los 100 nuevos soles mensuales que el gobierno ha aumentado a los docentes, en un año hubiera alcanzado para poner dos computadoras en cada aula de escuela pública del país. Para comprar una computadora para cada diez alumnos (cinco la usan en el turno de la mañana y cinco en el de la tarde) para todas las escuelas y colegios públicos del país, se necesitaría 350 millones de dólares y el presupuesto anual del Sector Educación es casi ocho veces esa cantidad.

En fin, si los textos escolares no han muerto todavía en el Perú, no es porque sirvan para algo, sino por nuestra propia necedad.


PARA VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL: http://breteleando.blogspot.com

1 Comments:

At 5:01 PM, Blogger Edgar Valdivia said...

Mi querido colega: tu artículo es el primero que leo sobre el asunto textos. Pues parece que estamos condicionados a usar el libro. ceemos que si no leemos un libro no estamos estudiando. Los maestros, en su totalidad, tienen que trasmitir información como prueba de que enseñan. No entienden que estamos en la era del conocimiento. Y en esta era lo que necesitamos es producir conocimiento,y para ello todos los amestros debían enseñar a indagar, como base para producir conocimiento. Y para ello la información que hay en un libro, sólo es un elemento que sirve para producir tal conocimiento.Pero resulta que esa información que buscamos en el libro está mejor organizada, sistematizada y aún más variada en el Internet. ¿Para qué gastamos tanto dinero y tiempo, o en torturar al niño para que lea un libro, y comprenda lo que lee? Si eso se logrará mejor buscando la información necesaria, y construyendo su propio conocimiento directamente del Internet. ¿Alguien cree acaso, cuando el niño haya dejado la escuela y necesita una información, va a buscarla en un libro?. Pero por ahora, el MED, se siente feliz informando los millones de libros que reparte en las escuelas, y las laptops que también distribuye, pero sin internet. Creo que el MED, que se supone tiene los mejores asesores del en eduación, haga un retiro con todos sus técnicos para pensar sobre el tema que es crucial para lograr la competitividad y productividad que son urgentes para mantenernos y mejorar nuestros niveles de calidad de vida. Bueno amigo.Estos son los puntos que debemos discutir los maestros para tomar decisiones y escoger nuestros modos de trabajo, y construir la nueva educación del Siglo XXI para nuestro país- Edgar.

 

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